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  • Dr. Goodfellow

Epístola a los Reyes Magos



Queridos Reyes Magos:


Este año me he portado bastante bien así que me gustaría recibir todo lo que os pido. Cuando era un niño, pedía una tortuga ninja y me venía un lagarto raro de plástico, envuelto también en cantidades industriales de plástico termorretráctil; o pedía un Scalextric y me llegaba un balón; o pedía otra vez un Scalextric y, esta vez sí, me venía un chándal. Así que, como os podéis imaginar, ahora soy esa clase de persona que no se arruga fácilmente, pero también soy un hombre a veces triste, a veces, melancólico.


La verdad es que ya me conocéis. Todos los años hago finalmente el mismo recorrido mental; es decir, primero empiezo pidiendo salud, paz interior y amor para todo el mundo, especialmente para mi familia. Luego me acuerdo de la gasolina, la luz y/o algunos conflictos armados internacionales. Luego van el sexo y el trabajo. Luego pienso en posibles proyectos. Luego coqueteo con la idea de pedir algo de ropa y, al final, pido libros. Libros. Libros. Muchos libros. Que es lo que verdaderamente necesito menos, en realidad, pero al final, es lo que me hace más ilusión. Y también es algo que no destruye los bolsillos como otros vicios más modernos.


Próximamente saldrán multitud de listas con lo mejor del año. No os dejéis engañar demasiado. Por lo que a mí respecta, os cuento aquí algunas ideas. Todos me interesan, y, de recibirlos, me acordaría menos de aquella vez que me regalasteis un tanga deportivo porque la señora de El Corte Inglés pensó que, bla-bla-bla. Pero la felicidad es otra cosa. Al menos para mí.


Veamos:

  1. Preludio de una borrasca, de Alberto Masa (Eolas Ediciones). Tengo ganas de leer esta colección de relatos de la que he oído hablar muy bien a lectores fuertes. Ya sabéis lo que adoro el género cuentístico y las voces únicas.

  2. Piscinas iluminadas, de Javier Cánaves (Baile del Sol). Me ha llamado la atención esta novela de hace ya algún tiempo y me gustaría empezar a leer a su autor por aquí. Además, en Baile del Sol han publicado algunos escritores a los que me siento cercano. No os puedo decir mucho más porque no me gustar indagar demasiado en sinopsis y demás reclamos. Prefiero zambullirme en la lectura del tirón.

  3. Los trabajos sin Hércules, de Maite Gómez Molina (Hiperión). Este poemario ganó el Premio «València Nova» Institució Alfons El Magnànim de poesía en castellano. Su autora también fue la ganadora del Panorama Andaluz del Festival de Cine Europeo de Sevilla con su documental “Como ardilla en el agua” y me interesa mucho su mirada. La avalan otros destacados premios literarios.

  4. Poesías en Casarsa –Pasolini–, de Mario Colleoni (Somos Libros). Este 2022 que ya acaba ha sido el centenario de este artista multidisciplinar que tiene un lugar privilegiado en mi biblioteca y esta traducción trilingüe promete ser una edición memorable.

  5. Herido leve, de Eloy Tizón (Páginas de Espuma). Este ensayo literario recoge 30 años de memorias lectoras de un gran autor/lector como es Eloy Tizón y sé que me va a encantar. De hecho, ya voy tarde. Pero no más que el Scalextrix, que me llegó a los 30 años.

  6. Antología del cuento norteamericano (Galaxia Gutenberg). Este igual os cuesta más encontrarlo, se trata de una antología exclusiva, preparada especialmente por Richard Ford, contiene sesenta y cinco relatos escritos entre los años 1820 y 1999. No creo que haga falta decir más. Aquí ya nos conocemos todos.

  7. La miga de aquel verano, de Isidoros Zourgos (Sloper). Verano de 1974. Autor griego. Nicolas y Dimos, su hermano, van a pasar las vacaciones estivales al pueblo, como todos los años. Aunque ese verano quizá no sea como todos los demás… De acuerdo. Sí a todo.Otros títulos de Sloper que serían muy bienvenidos son: Una ciudad del norte, de Pedro Ugarte; Karaoke, de Gonzalo Campos Suárez; Un hombre con agallas y la nariz más larga del mundo, de Raúl Jiménez; Perdido en el Atlántico, de Pedro Menchén; Los pies fríos, de Beatriz García Guirado; La educación cancelada (VV. AA.), o Una heroína intergaláctica, de Román Piña Valls.

  8. La parte blanda de la montaña, de Álex Prada (Seix Barral). La segunda novela de este autor sevillano y, sin embargo, compañero, no me la pierdo. Ya me pareció muy arriesgada y singular Comida y basura y pasó, para mi gusto, algo desapercibida.

  9. Una casa en Salinetas, de Sergio Mayor (Karima Editora). Tras el descubrimiento de su hipnótica prosa en Ciudad Mori, uno quiere más de ese veneno a sorbos.

  10. Love Song, de Carlos Zanón, (Salamandra). De vez en cuando me gusta tomar senderos que no frecuento y esta novela creo que puede tener todos los ingredientes para disfrutar de otro tipo de lectura. No obstante, el autor es una referencia dentro y fuera de su género.

  11. El niño que comía lana, de Cristina Sánchez-Andrade (Anagrama), galardonado en su momento con el XVII Premio Setenil al mejor libro de relatos. Es decir, que volvemos a los cuentos.

Solo son algunas ideas, como digo. Por si ayuda. Muchas gracias.

Buen viento y feliz viaje,

Carlos Torrero.

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